Entiendo la premura de los medios de comunicación por ganar audiencia, por mostrar esa responsabilidad social a la que tanto alardean los comunicadores y periodistas. Y es por todo esto que quiero entrar a opinar sobre el polémico tema del maltrato animal por parte de un jugador de fútbol contra una lechuza en el Metropolitano de Barranquilla, y que seguramente será como diría Héctor Lavoe “sensacional cuando salió en la madrugada, a mediodía ya noticia confirmada, y en la tarde materia olvidada”.
La muerte del animal seguramente traerá como ya se ha oído en la prensa y en televisión días de cárcel al jugador panameño y una multa que le dará donde más nos duele, el bolsillo. Pero recordemos que estamos en Colombia, un país tan diverso y grande y desgraciadamente con tantas perspectivas sobre la moral que no sabemos que está bien y que no.
Preguntamos dónde están las leyes y entidades que protegen el maltrato animal y qué tan fuerte deben ser los castigos para los acusados. Pero a manera particular esto va mucho más allá de la obligatoriedad de las cosas, es cuestión de educación, de civilización, de cultura y ya en un plano posterior de regulación legal; y es que solo con ver la naturalidad con las que pasan las cosas, la forma como muchos festejan el abuso animal y como otras casos sencillamente pasan desapercibidas. Sin querer ser abogado del diablo digo lo siguiente: juzgamos fuertemente el hecho del jugador de fútbol, sin embargo pagamos miles de pesos para aplaudir a un hombre que se viste de gala para burlar a un toro para luego asesinarlo, después lo llamamos héroe; seguimos pagando a los circos para que usen los animales, a veces con mucha más conciencia del maltrato que este hombre.
Ahora les pregunto a ustedes y a los medios. ¿Qué pasó con el caso de los asesinos mata perra? ¿Ya encontraron a la persona que abandonó el caballo a punto de morir el domingo después de la cabalgata de la candelaria? Ya nos olvidamos de las denuncias que hizo Pirry hace un tiempo sobre el peligro de extinción de nuestras especies en el Amazonas, y la denuncia sobre el maltrato animal del circo de los hermanos Gasca y las persecuciones a los jóvenes que lo denunciaron.
Por todo esto, evitemos que los medios hagan las investigaciones solamente para ganarse la “chiva”. Dejemos de mirar como Caballo cochero, pongámonos los ojos de Lince, agarremos el “Toro por los cachos” a ver si se nos quita la mente de pollo que nos agobia y que de una buena vez por todo en este país los políticos se dejen de preocuparse si se “lechuza” la conversación, y que nos demos cuenta que acá en Colombia no solo hay problemas de “Perico”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario